miércoles, 6 de mayo de 2015

El Ojo mira hacia Boca de Samá.

Quinta emisión: 17 de agosto de 2014.
“El Ojo del Caimán” llegó al poblado Boca de Samá, sitio emblemático por su historia y bendecido por la belleza de la naturaleza.

Un poco de historia:
En el Siglo XIX, Boca de Samá contaba con un puerto receptor de negros esclavos que luego eran dirigidos hacia la jurisdicción de Holguín y otras regiones de la nación. Desde ese pequeño muelle también se produjo la comercialización de diversos renglones económicos como fueron: tabaco, cuero y la producción forestal.
Años después el terreno se convirtió en una zona de desarrollo para la siembra bananera. Fue así como gradualmente las plantaciones se fueron acompañando por bohíos que construyeron los primeros moradores que se quedaron en el lugar.


Anciana: “Se dice que fueron diez familias las que primero lo habitaron, es decir, los Villa Díaz, los Pitaluga, Pérez Zarsabal, Leyva, Pavón, entre otras. Los Villa fueron los que fundaron el parque, que ha sido remozado en varias ocasiones, esa familia fue quien lo edificó. La primera escuela, donde la primera maestra fue Isabela Labedra, ella era gibareña, escritora y poetisa. La primera bodega que perteneció a José Antonio Riverón.”


Anciano: “Había un fortín aquí en Boca de Samá que pertenecía a los españoles, no te puedo precisar el lugar exacto, pero muchos piensan que está asociado al aljibe grande que parece una fortaleza.”


Otra Historia: El ataque mercenario a Boca de Samá:
-¡Mami…me han matado!
Bienvenido corre hacia la pequeña Nancy. La madre aterrada la palpa. A los pocos segundos otro estampido estremece la vivienda y se escucha un grito más...
-¡Ay,… mami, a mí también! -era Ángela desde el otro cuarto. Mientras Bienvenido va en auxilio de Ángela la madre desesperada continúa tocando a Nancy en busca de la herida.
-¡No, no estoy muerta, es en este pie! -logró decir la pequeña entre gemidos.
Las balas pasaban sobre el techo en un fuego incesante. En medio de la confusión Nancy logró arrastrarse hasta debajo de la mesa del comedor, la sangre dibujó su recorrido.
El padre cargó a Nancy y a Ángela, las apoyó en sus hombros y salió con ellas por la parte de atrás de la vivienda. La madre los siguió intentando, cual escudo, cubrir el cuerpo de las niñas.


Esta aterradora escena ocurrió en la madrugada del 12 de octubre de 1971 cuando un grupo de mercenarios atacaron el poblado de Boca de Samá, provocando destrucción y muerte a personas inocentes. Triste pasaje de nuestra historia que con dolor aun se recuerda en la Sala de Historia del poblado.

Mujer: “El acto del 12 de octubre todos los años se realiza con la participación de pioneros, trabajadores y los vecinos. Existe el Monumento a las Víctimas del Terrorismo, que lo hizo un escultor holguinero, Luis Silva, que también es un lugar importante de la comunidad.”    


Al llegar a Boca de Samá el paisaje hechiza nuestra vista como si estuviéramos ante una perfecta pintura marina. La cima de una pequeña pero empinada loma simula un mirador desde el que se observa la inmensidad del mar con su mezcla de aguas azules y verdes.

Anciano: “Desde el punto de vista natural este es un paisaje muy bello, vienen los turistas, a los que les gusta sacar muchas fotos desde la loma hacia la bahía. Como está la Marlin (Marina) pasean a los turistas en yates, hay un catamarán. Y a toda persona que llega aquí lo primero que le impacta es el paisaje.”
Señora mayor: “Es un pueblo tranquilo muy humilde ante todo, tiene una entrada de mar preciosa, un aire puro y sano y todos somos una gran familia.”

Pescador: “Aquí la principal actividad que desarrollamos es la pesca y la agricultura. También hay trabajadores cuentapropistas que desarrollan una actividad fuerte ahora con el auge del turismo.”

Mujer: “Hay muchas leyendas como la de Valenzuela, que es la más real. Existe la cueva y las excavaciones que realizó José Valenzuela, un alférez del ejercito mambí que dedico 30 años de su vida a buscar un tesoro. Algunas personas primero lo ayudaron pero después desistieron, al ver que no tenían resultado alguno. Él se quedó solo hasta que murió.”
Joven: “Hay una bahía pintoresca, más de 18 viviendas cercanas al litoral, el círculo social para recrearnos, cosas sencillas pero que atrapan.”
La perenne brisa nos acompaña mientras nos alejamos del pequeño poblado, desde allí nos despiden sus habitantes quienes dicen que ya somos parte de su gigante familia.

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